martes, 4 de junio de 2013

Toledo 2012: La Iglesia de Santo Tomé y la gran pintura de El Greco

Sigo hoy con el relato de Toledo, a ver si voy cerrando frentes. El capítulo anterior fue éste y a partir de ahí, sigo.

Habíamos comido muy cerca de un lugar que teníamos pensado visitar, la Iglesia de Santo Tomé. De no guardar en su interior una de las pinturas más famosas y espectaculares de El Greco, la verdad es que este templo tal vez no habría llamado nuestra atención.

La iglesia se construyó al parecer en el siglo XII y a finales del XIV fe reconstruida por encargo del Conde de Orgaz, Gonzalo Ruiz de Toledo. En ese momento se añadió el actual campanario, un impecable ejemplo del mudéjar toledano, con cerámica vidriada e incrustaciones de una hornacina visigótica. 


Había leído que en su interior se expone la pintura Entierro del Conde de Orgaz (o Entierro del Señor de Orgaz), llevada a cabo por El Greco entre 1586 y 1588, así que entramos gratuitamente en la iglesia, pero allí no había nada. Lo que puedo decir del interior de este templo, es que es bastante sobrio y pequeño, con las paredes lacadas en blanco y algunas pinturas en su mayoría del barroco español.

Salimos de allí un poco extrañados y, enseguida nos dimos cuenta de que el cuadro realmente está en una capilla aneja, al volver la esquina, donde resulta que también descansan los restos del Conde de Orgaz, que fue un gran benefactor de esta iglesia y del pueblo de Toledo. En la siguiente fotografía se puede ver la entrada a la capilla, que es por las puertas con arco. También podéis observar que el cielo se iba poniendo tontorrón. Más tarde ese mismo día nos cayó una buena lluvia:


Como decía, la entrada a la iglesia es gratuita, pero para ver la obra de El Greco sí hay que pagar. Son solo 2 euros y a mí me valió la pena si se destinan a su conservación. El visitante puede estar el tiempo que quiera, pero la capilla es pequeña y se llena rápidamente de turistas. Yo estuve unos diez minutos y me habría quedado más, pero si todos nos vamos quedando por las filas de delante, los de atrás no pueden ver el cuadro bien y me pareció de persona civilizada ejercer la rotación de masas. Todos tenemos derecho a ver el cuadro. La única pega es que no dejan hacer fotos y es imposible sacar el móvil destrangis porque el personal de seguridad es abundante y está entrenado a conciencia. Cuando te descuidas los tienes respirándote en la nuca. El horario de visitas es de 10:00 a 18:00 horas y en verano se prolonga hasta las 19:00.

El Entierro del Conde de Orgaz es un cuadro enorme, de 4,80 por 3,60. Fue encargado por el párroco Andrés Núñez de Madrid para perpetuar la memoria de Gonzalo Ruiz de Toledo, casi tres siglos después de su muerte. Es una pintura con muchos personajes, una gran dimensión teológica y numerosos detalles. No me voy a poner aquí a explayarme sobre simbología religiosa porque no acabaría nunca, pero si alguien quiere informarse sobre quién es quién, puede hacerlo aquí. Y si se quiere completar la visita a la capilla estando del todo informado o, simplemente, llevarse un recuerdo, en la sala donde se compran las entradas hay también una serie de libros, postales y otros objetos turísticos (que yo no compré pero ahí lo dejo caer por si a alguien le interesa). La imagen que sigue la he sacado de aquí.


En definitiva fue una visita interesante. Me gusta mucho El Greco y me hacía ilusión ver cara a cara una de sus pinturas más celebradas. En una visita años atrás a Toledo ya visité su casa, algo que en este viaje que relato no hice por una cuestión de prioridades, y había visto también otros cuadros suyos en el Prado, pero éste es el que más me ha impresionado, tanto por magnitud como por detalles. Si os gusta El Greco, si queréis ver un cuadro famoso y enorme (en todos los sentidos), y no os importa pagar una cifra prácticamente simbólica, no os podéis perder El Entierro del Conde de Orgaz.

Me despido por hoy con otra foto característica de la Iglesia de Santo Tomé.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...