lunes, 9 de septiembre de 2013

Bélgica 2012: Escondidos en Brujas (1ª Parte)

En nuestro viaje a Bélgica del año pasado estuvimos alojados en Bruselas y dedicamos un par de días a visitar la ciudad y su extrarradio, pero también hicimos algunas excursiones por el país. Bélgica es más pequeño que Andalucía y cuenta con una red ferroviaria abundante, fiable y puntual, así que recorrer alguno de los puntos más interesantes de su geografía fue tarea fácil. En nuestras excursiones siempre volvíamos a Bruselas a dormir, y la verdad es que esos trayectos no salen nada caros. Debo decir, que es más económico comprar la ida y la vuelta al mismo tiempo o, si queréis ahorrar más todavía, utilizar un pase, la Brussels Card. Más información aquí. Nosotros al final no utilizamos el pase porque para amortizarlo hay que hacer un número de trayectos que no íbamos a cumplir y no nos compensaba, así que compramos el billete normal y, si mal no recuerdo, la ida y vuelta nos salió por 9 euros por persona (Bruselas-Brujas-Gante-Bruselas). Muy bien de precio, como decía. Si, por otro lado, os apetece conducir, está bien que os recuerde que en Bélgica no hay peajes.


Nuestra primera salida fuera de la capital belga fue a la ciudad medieval de Brujas. En la misma línea ferroviaria, a medio camino, se encuentra Gante, por lo que nuestro plan fue visitar Brujas por la mañana y Gante por la tarde para aprovechar el trayecto y el tiempo que estaríamos en Bélgica. A nosotros nos compensó hacerlo así por lo económico que salió el viaje y porque nos dio tiempo a ver casi todo lo que hay que ver. Ya explicaré ese "casi" en el capítulo de Gante, pero de momento vamos con Brujas.

"Escondidos en Brujas". Le he puesto ese nombre a la entrada porque fue la película que me descubrió esta ciudad. Desde que la vi me obsesioné con la idea de ir a Brujas y lo conseguí cuatro años después. Brujas es una traducción libre que en castellano le otorga un halo de misterio a la ciudad, pero nada más lejos de la realidad. Su nombre en flamenco es Brugge, que en realidad al traducirlo sería "puentes", y es que hablamos de una ciudad llena de canales y, por lo tanto, de puentes. No en vano, es conocida como "la Venecia del norte". Cuando regresé de mis vacaciones acabé un poco harta de que la gente en el trabajo anduviera con la broma de "¿Has visto muchas brujas en Brujas?", sobre todo porque al intentar explicar el verdadero nombre, nadie me creía. En fin...


Brujas es la capital de la provincia de Flandes Occidental y se encuentra a 90 kilómetros al noroeste de Bruselas, muy cerca de la costa. Es una ciudad pequeña (117.000 habitantes), en la que lo más atractivo es su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2000. Aunque parcialmente reconstruido, mantiene las estructuras arquitectónicas medievales, lo que le otorga gran belleza. Caminar por Brujas es como hacerlo por un cuento de hadas, es como viajar al pasado, al más puro medievo (salvando las distancias). Es una ciudad que atrapa y con un encanto difícil de igualar. 


Nuestro tren llegó a la estación central de Brujas de manera puntual y al bajar pudimos notar en seguida que la temperatura con respecto a Bruselas había bajado de forma considerable. Además, el día estaba nublado y cargado de humedad. Perfecto. Creo que es de esa clase de ciudades que ganan con frío.

Para llegar al centro histórico atravesamos el Minnewaterpark, donde lo primero que encontramos fue la Torre del Polvorín, construida en 1398 y cuya función era servir como almacén de armamento, pólvora y municiones. Es una de las torres que se conservan de la antigua muralla de Brujas.


Como decía, para llegar al centro anduvimos por el Minnewaterpark. Este parque, cuya primera noticia data del siglo XVI, es donde antaño se encontraba el puerto de Brujas y donde llegaban los barcos de comerciantes. Más tarde y de forma natural, el río se cegó y los barcos dejaron de acudir a la ciudad, lo que la sumió en una crisis económica de la que se pudo recuperar gracias al turismo. Y es que este es uno de los imperdibles de Brujas. Es un parque extenso, cuidado, con puentes, cisnes, patos, zona de bosque y un gran lago. Resulta muy agradable pasear por él, más todavía en otoño.

El lugar también es conocido como Lago del Amor debido a una conocida leyenda que nos habla de una mujer llamada Minna, a quien su padre quería buscar un esposo que estuviera en buena condición social. Pero Minna estaba enamorada de Stromberg, un joven apuesto pero pobre. La chica, en su desesperación, huyó de casa y marchó a refugiarse al bosque de robles que se encontraba entonces en este lugar (donde dicen que vivían los druidas de Brujas). Al cerciorarse de la desaparición de Minna, Stromberg salió en su busca, encontrándola a la mañana siguiente en dicho bosque, casi moribunda a causa del frío. Finalmente, Minna murió en sus brazos y el joven construyó una presa en ese lugar para detener las aguas del río Leie, que pasaba por allí. Cuenta la leyenda que el lugar donde se encuentra hoy en día el lago es donde está enterrada Minna. 





A mí me encantó y, como el ambiente estaba húmedo, se desprendía un olor a tierra mojada que es de los olores que más me gustan del mundo.

Continuamos nuestro camino hacia el centro atravesando estas pintorescas calles:







De repente nos topamos con la Cervecería de la Media Luna, que existe desde el siglo XVI y que ha sido llevada por la misma familia desde entonces. Cuenta con un museo donde muestran cómo fabrican su cerveza, aunque imagino que se reservarán el ingrediente secreto. Nosotros no pudimos entrar al museo porque tiene horarios muy limitados, creo que es en punto cada dos horas o algo así, y nos pillaba mal. La cervecería tiene horarios más amplios y se puede entrar a cualquier hora como en un establecimiento normal. Por nuestra parte, otra vez será lo del museo, pero de todas formas, husmeamos un poco por fuera:



Y como no me gusta hacer entradas muy largas, he decidido parar aquí y continuar en el próximo capítulo, donde hablaré ya de nuestra visita al centro de Brujas.

10 comentarios:

  1. Que tal Carol?
    Que buena entrada, muy buenos datos y fantásticas fotos.
    Brujas es una maravilla, como bien dices se puede organizar perfectamente por su cercanía a Bruselas.
    Seguro que nos sorprenderás con el siguiente post, y es que Brujas da mucho al viajero.
    Un abrazo
    http://siemprejuntosporelmundo.blogspot.com.es

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    1. ¡Gracias!

      Brujas es lo que más me gustó de Bélgica, de entre todas las ciudades que visité. En el siguiente post aparecerán los edificios y lugares más emblemáticos de la ciudad. ¡No os lo perdáis!

      ¡¡Besos!!

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  2. Gracias por este precioso paseo! Ha sido un gustazo conocer esta ciudad contigo. Y desde luego me dejas con ganas de visitarla. A ver si algún día se puede...
    Besotes!!!

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    1. Gracias a ti por leer y comentar, guapa ^_^

      Todavía me falta una segunda parte por publicar y cuando lo haga sí que vas a querer ir allí sin remedio. Atenta, porque en el siguiente post te voy a regalar unas vistas espectaculares!!

      ¡¡Besos!!

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  3. Preciosa entrada, Carol! Y con todo lujo de detalles ^_^

    Algún día iré a visitar este país y tendré en cuenta tu blog para ese viaje ;)

    Besos de colores, linda!

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    1. ¡Gracias!

      Espero que algún día puedas visitarlo porque Brujas en particular creo que te encantaría. Si se da el caso, tienes el blog y me tienes a mí para lo que haga falta en cuestión de consejos y esas cosas ;)

      ¡¡Besos!!

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  4. Muy buena entrada y acompañada de preciosas fotos. Brujas es una maravilla, nosotros estuvimos dos días alojados en esta pequeña y encantadora ciudad. Regresamos con ganas de volver algún día porque desde ese día se convirtió en una de nuestras ciudades preferidas.

    Saludos Belén y Ramón

    www.misviajesysensaciones.com

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    1. ¡Gracias!

      La verdad es que es una ciudad increíble. Si alguna vez vuelvo a Bélgica, tengo muy claro que sería para volver a Brujas y quedarme allí un par de días para disfrutarla con más calma. Es lo que más me gustó del país.

      ¡Un saludo!

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  5. Prácticamente no pudimos ver nada de brujas cuando estuvimos por allí. Parecía que íbamos en un tour organizado y ya casi no recuerdo muchas cosas... Ni el parque lo vimos... y mucho menos la cervecería, porque sino me acordaría... jejeje

    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Qué pena Víctor. Espero que puedas volver algún día. Dentro de un año tu nena va a flipar con los patos del parque ;)

      Por la cerveza, me temo que soy como tú y si te digo la verdad, una de las razones por la que decidí viajar a Bélgica fue para degustar alguna de ellas. La pena es que no pude entrar al museo, pero probarlas las probé, jujuju.

      ¡¡Saludos!!

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