lunes, 15 de abril de 2013

Valença do Minho (Portugal) 2005 y 2007

Hoy vengo a hablar de Valença do Minho para recordar viejos tiempos, viajes del ayer. Tres son las ocasiones en las que he pisado el vecino Portugal y dos de ellas fueron en Valença do Minho (la otra es Oporto). En Valença estuve en 2005 y 2007 porque es lo primero que te encuentras al pasar la frontera si vas desde Galicia, que así es como lo hice yo. Creo que es la ciudad que está más al norte del país y tiene unos 3.500 habitantes. Es uno de los lugares que se encuentra al paso del Río Miño (de ahí su nombre). Este río es el que sirve de frontera entre España y Portugal, así que si te vas a la parte de la orilla de Valença, la tierra que ves al otro lado es de otro país y viceversa. La primera vez que estuve me dio la sensación, al estar tan cerca de España y llegar tras solo cruzar un puente, que no había cambiado de patria, pero se cambia, se cambia. Se acaba notando en todo: en el idioma, los horarios... ¡Hasta te mandan al poco de llegar el clásico sms al móvil para avisarte de las tarifas telefónicas de Portugal!

En esta fotografía podemos ver España desde Portugal, concretamente el pueblo de Tui, con el Río Miño como frontera
A ver cómo relato más o menos mis dos experiencias en Valença sin liarme. La primera vez estuve porque fui en un viaje organizado a Galicia en agosto de 2005, y en esa ruta suele entrar en el itinerario esta pequeña ciudad portuguesa, por lo tanto es un lugar preparado para el turismo español. Vayas donde vayas, hay cientos de tiendas, de textiles sobretodo, y los propietarios saben hablar castellano o, como mínimo lo chapurrean y, entre eso y lo poco que sabemos algunos de portugués gracias a los envases de cereales y otros productos (¡reconozcámoslo, todos acabamos leyendo la parte portuguesa de los ingredientes!), nos entendimos a la perfección. 

En cuanto a los horarios, allí es una hora menos que en España, aunque parezca raro de asimilar, y eso es algo que tu estómago va a desconocer. El mío había desayunado a las ocho en España y a la una se moría de hambre. Pero allí eran las doce y en todos los restaurantes me decían, acostumbrados a ello, que la cocina aún no estaba abierta. Así que no quedó otra que continuar callejeando para descubrir Valença.

La mayoría de bajos de las casas de Valença son tiendas de este tipo

Y así es como, caminando por esta ciudad, me dí cuenta de que no todo son tiendas de ropa donde los propietarios te invitan a comprar entre una competencia voraz (aunque debo decir que en mi primer viaje compré toallas y sábanas por pura ilusión/fama y, tras casi ocho años y cientos de lavados, están prácticamente como el primerísimo día). Como decía, Valença posee cosas muy interesantes culturalmente hablando y, al verlas, me dio mucha rabia que estuvieran perdidas entre tanto textil, me dio la sensación de que no se les saca partido. A la gente que va allí de excursión organizada desde España la llevan a comprar, y los habitantes de Valença lo saben y eso es lo que explotan. En fin, todos tenemos que comer, pero con las mismas me fui a explorar más allá de las tiendas, pero como el tiempo era limitado, volví una segunda vez, años después y ya por mi cuenta, para explorar todavía más.

Valença do Minho fue fundada en 1217 (aunque antes pasaron romanos y celtas por allí, no fue declarada ciudad hasta esa fecha), y sus edificaciones son en gran parte medievales. Un claro ejemplo es la Iglesia de Santa María de los Ángeles (o Santa Maria dos Anjos en portugués), construida en el siglo XIII:


Las calles son todas adoquinadas, los edificios, plazas y fuentes son medievales.


Pero sin duda, la estrella de la ciudad es su muralla, que se conserva prácticamente intacta. Es todo un espectáculo. Lo que pasa es que me he dado cuenta de que entre todas mis fotos, la que más me gusta es una que hice en mi primera visita, con una cámara (Nikon) de las que aún usaban carrete. Tengo todas las fotos de ese viaje escaneadas, así que es esa la que voy a poner, aunque es posible que entre el carrete y el escaneado haya perdido cierta calidad:


Y para los muy curiosos, tengo una foto que he encontrado aquí, donde se divisa la muralla con la ciudad desde arriba:


Mi segunda visita a Valença fue en octubre de 2007. Fue un viaje familiar en el que estábamos mis padres, mi abuelo y mi prima Miriam. Marchamos desde Alicante hasta Galicia en tren y una vez allí nos movimos parcialmente entre trenes de cercanías y entre un coche que alquiló mi padre para ir a sitios donde el tren no llegaba. La excursión a Valença fue una de las que hicimos en coche y también tengo alguna foto de la muralla que voy a colgar, pero me sigue gustando más la que he puesto arriba.


Puerta de acceso a la zona amurallada de Valença


Y en ambas ocasiones llegó la hora de comer. Bueno, la primera vez no comí allí, nos llevaron al Monte de Santa Tecla a una mariscada para que no decayera la racha de cosas turísticas que hacer en Galicia. No soy muy fan del marisco, de hecho no me gusta nada, pero algo picoteé por no quedar mal. Pero la segunda vez sí que nos quedamos la familia a comer en Valença. Con las cocinas ya abiertas fuimos a comer a un sitio del que no recuerdo para nada lo que me llevé a la boca, solo la sensación de que comí bien. De hecho, cuando estuve en Oporto también quedé muy contenta en ese aspecto, por lo que deduzco, al menos desde mi experiencia personal, que en Portugal se come bien. 

Sin embargo descubrí algo en mi primera visita que me impactó y que en esta segunda ocasión pude probar: el Licor de Merda. El nombre desde luego no invita, porque todos sabemos a lo que suena. Así que le tuve que preguntar al camarero porque casi muero de curiosidad y, como vagamente pude entender, realmente quiere decir "licor de mierda". El camarero me dijo que se creó hace unos cuantos siglos a raíz de una apuesta en la que dos hombres quedaron en crear una bebida espectacular y rara, a ver quien lo hacía mejor. Uno de ellos creó este licor y cuando el otro lo probó, sabiéndose derrotado porque estaba buenísimo, le dijo al otro algo así como que "este licor es licor de mierda", y con ese nombre se quedó. Eso es lo que me dijeron, pero también he leído que se inventó en los años 70 del siglo XX en Cantanhede para rendir homenaje a los políticos portugueses. Aunque la primera historia tiene su gracia, creo que la segunda es más verídica. También se dice que tiene origen monacal. Me pregunto porqué el origen de esta bebida tiene tantas versiones.

Esta bebida acabó haciéndose muy conocida y hoy es un reclamo turístico importante. Por cierto que no lleva mierda en absoluto, por si alguien duda; es un licor a base de leche, vainilla, cítricos y cacao bastante potente, por lo que pude experimentar en mis carnes. No sé ahora mismo la graduación de alcohol que tiene, pero se sube que da gusto.



En noviembre de 2009, Buenafuente y Berto llamaron a Portugal en directo para preguntar por este licor. El vídeo es muy divertido, aunque no sacaron nada en claro:


Llegados a este punto, era hora de ir abandonando esta ciudad y, por lo tanto Portugal, no sin antes comprar el famoso Gallo de Barcelos, cuya leyenda dice así (extracto de Wikipedia):

La leyenda del Gallo de Barcelos cuenta la historia de un peregrino gallego que salía de Barcelos (ciudad portuguesa del distrito de Braga) camino de Santiago de Compostela, y que fue acusado de haber robado la plata a un terrateniente, por lo que fue condenado a la horca. Como última voluntad, pidió ser llevado por última vez ante el juez, que se encontraba comiendo un pollo (un gallo) asado. El peregrino le dijo que, como prueba de su inocencia, el gallo se levantaría y se pondría a cantar. El juez echó el plato para un lado e ignoró las palabras del hombre. Sin embargo, en el preciso momento en que el preso estaba siendo ahorcado, el gallo se levantó y cantó. El juez, habiéndose dado cuenta de su error, corrió hacia la horca y descubrió que el gallego se había salvado gracias a un nudo mal hecho. Según la leyenda, el gallego volvió años más tarde para esculpir el crucero del Señor del Gallo que ahora se encuentra en el Museo Arqueológico de Barcelos.


Y eso es todo. Lo cierto es que las experiencias que he vivido en Portugal han sido positivas, tanto en Valença como en Oporto. Creo que es un país con mucha historia y lugares interesantes y no descarto otras visitas en un futuro, porque me encantaría conocer Lisboa y el Algarve. Si nos remitimos a Valença, está claro que la segunda vez la disfruté más, ya que fuimos a nuestro aire, sin límite de tiempo y explorando al máximo la ciudad. Lo que hay que destacar es que en ambas ocasiones encontré gente muy amable a mi paso. En esta ciudad más que en ningún otro sitio deben serlo, porque viven mucho del turismo que llega desde Galicia, pero ese sentimiento de amabilidad me pareció sincero y me dio buena impresión. Sin duda, Valença es una visita interesante si alguna vez andáis por esa zona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...