martes, 24 de enero de 2012

En coche por Galicia 2011 - Capítulo 5: A Coruña (I)

En el capítulo anterior...

DÍA 3 - MIÉRCOLES 21 DE SEPTIEMBRE DE 2011                      

Esa mañana amaneció pero el sol no salía: una espesa niebla lo cubría todo. Eso no nos impidió realizar nuestro plan de ir a pasar el día a A Coruña. La niebla forma parte de Galicia y, de hecho, yo la esperaba. Los gallegos estarán hartos, sobre todo a la hora de conducir, pero por levante no la vemos mucho y es un fenómeno meteorológico que me encanta (la culpa la tienen las viejas películas de Sherlock Holmes). Así pues, desayunamos en el hotel y cogimos el coche, rumbo norte. Este es el aspecto de la carretera durante todo el trayecto, rodeada de niebla:

martes, 10 de enero de 2012

En coche por Galicia 2011 - Capítulo 4: Santiago de Compostela (II)

En el capítulo anterior...

Tras visitar la catedral de Santiago de Compostela por dentro, decidimos ir a un mirador que nos recomendó el recepcionista del hotel, desde donde se tienen unas bonitas vistas del casco antiguo y la catedral. Podéis ver la ubicación en el mapa de Google que puse en el capítulo anterior. Estamos hablando de un parque que está a un paseíto del centro histórico, pero al que merece la pena ir. El mirador del que hablo está en el Paseo dos Leons y desde él se puede acceder a visiones como estas:

miércoles, 4 de enero de 2012

En coche por Galicia 2011 - Capítulo 3: Santiago de Compostela (I)

En el capítulo anterior...

DÍA 2 - MARTES 20 DE SEPTIEMBRE DE 2011

Hay ciudades que se llevan en el corazón y en mi caso un buen ejemplo es Santiago de Compostela. La primera vez que estuve tenía veintiún años y me impresionó; desde entonces he estado un par de veces más y ninguna de ellas he podido dejar de asombrarme. Aquel martes, 20 de septiembre de 2011, salimos de Ávila con muchas ganas de llegar a Santiago. Para mi iba a ser la tercera vez que visitaba esa ciudad y para Toni la segunda, aunque él no se acordaba en absoluto de la primera porque era muy pequeño. El viaje de una ciudad a otra duró entre cinco y seis horas, con poco tráfico, buenas carreteras y un excelente almuerzo en Puebla de Sanabria.

Ver De Ávila a Santiago de Compostela en un mapa más grande

Habíamos impreso en casa un callejero de Santiago de Compostela para no perdernos a la hora de entrar, pero nos perdimos. Es increíble como te pasas una calle y en una fracción de segundo se estropea todo. Menos mal que también es una ciudad muy bien señalizada y pudimos encontrar el camino correcto. Nuestro hotel estaba pegado a la Plaza Galicia, que se encuentra bien indicada, así que al final dimos con el sitio sin problemas. Dejamos en coche en el parking subterráneo de la citada plaza y marchamos al hotel.

El hotel era el Maycar, situado en la calle Doutor Teixeiro nº 15. Un tres estrellas sencillito, económico, limpio, moderno y a un paso del centro histórico de la ciudad (cinco minutos a pie de la catedral). No teníamos concertado el desayuno, pero el precio, si no recuerdo mal, era unos 3 euros por persona. Era un desayuno sencillo (tostadas, magdalenas, zumo, leche, café, cereales, fiambre, fruta y yogur), sin gran variedad, pero con el producto fresco. El personal del hotel era muy amable en general, pero el de cafetería en particular era una delicia. Nuestra habitación era muy amplia y la televisión enorme y en HD, con entrada de HDMI. También había conexión WiFi gratuita por todo el hotel pidiendo la clave en recepción. Pasamos allí tres noches por 35 euros cada una. Quedamos muy contentos con este hotel, la verdad. Aquí está su ficha en Booking.


Tras dejar nuestras cosas en el hotel, marchamos directos al casco antiguo de Santiago de Compostela, donde lo primero que hicimos fue comer, que ya tocaba. Se me hace la boca agua sólo con ver esta foto:


Con la panza llena empezamos a visitar los lugares más emblemáticos de esta parte de la ciudad. Primero dejo el mapita de Google (me encanta esta chorrada) para mostrar un poco la ruta que fuimos haciendo partiendo del hotel hacia el norte. No sé si lo he dicho alguna vez, pero se puede ampliar el mapa o trastear con él en otra ventana:

Ver De paseo por Santiago de Compostela en un mapa más grande

La primera parada después de comer y subiendo por la Rúa do Franco, fue el Colegio Fonseca. Este colegio fue mandado construir por el Arzobispo Alonso de Fonseca en la casa donde él nació en 1475. Comenzó a funcionar en 1554 y fue sede de la Universidad Compostelana. Hoy en día es la Biblioteca General Universitaria. El edificio es del siglo XVI y de estilo renacentista. En el patio interior se encuentra una escultura de Fonseca que, personalmente, me gusta.


Y siguiendo hacia el norte, lo que todo el mundo busca al llegar a Santiago de Compostela, su corazón: la Plaza del Obradoiro y la catedral.

La plaza del Obradoiro recibe su nombre del taller (obradoiro en gallego) de canteros que trabajaban en la plaza durante la construcción de la catedral. En su centro se encuentra el kilómetro 0 de todos los Caminos de Santiago y es fácil ver continuamente por allí a peregrinos de paso o echados en el suelo descansando y admirando la catedral, pues sus dimensiones permiten el disfrute de una vista completa de la fachada principal, de estilo barroco y construida en el siglo XVIII para frenar el deterioro del Pórtico de la Gloria.



La catedral de Santiago de Compostela guarda mucha historia y leyendas entre sus piedras. Se dice que el Apóstol Santiago difundió el cristianismo por la Península Ibérica, pero en el año 44 fue decapitado en Jerusalén. Sus restos fueron trasladados a Galicia en una barca y, a raíz de las persecuciones de cristianos por parte de los romanos, la tumba del apóstol fue abandonada en el siglo III. Según una leyenda, un ermitaño conocido como Pelayo, descubrió la tumba allá por el año 814, al ver unas luces extrañas en el lugar en plena noche. El obispo Teodomiro de Iria reconoció este suceso como un milagro e informó de ello al rey Alfonso II de Asturias, quien ordenó construir una capilla en el lugar. En el año 829 se edificó una pequeña iglesia para sustituir a la pequeña capilla, debido a la afluencia de peregrinos, que crecía por momentos. En el 899 se tuvo que construir una iglesia aún mayor, esta vez por orden del rey Alfonso III. Pero fue quemada en 997 por Almanzor, comandante del ejército del califa de Córdoba. Finalmente, la actual catedral se empezó a construir en el año 1075, bajo el reinado de Alfonso VI.


La catedral de Santiago de Compostela es de estilo románico en su interior. En el deambulatorio, el visitante puede subir por una escalerilla por la parte trasera del altar mayor, donde se encuentra una figura del apóstol Santiago. La primera vez que estuve allí, la guía de viaje me dijo que es tradición subir, abrazar al santo por la espalda y pedir un deseo. Si decidís hacerlo, os recomiendo que no sólo abracéis al santo, si no que os paréis un momento a mirar más allá, porque las vistas de la catedral desde ese punto son increíbles.

También se puede acceder por otra escalera, esta vez de bajada, al lugar donde reposan en una urna lo que parecen ser los restos del apóstol Santiago. Normalmente, las reliquias de los templos se situaban bajo el altar mayor y, por ello, en el románico se empezaron a construir deambulatorios, que son esos pasillos que hay tras el altar, cuya función es mantener la reliquia al alcance de los peregrinos sin que éstos interrumpan los servicios religiosos. Es el lugar más sagrado de todo el templo y, en Santiago, el único donde no está permitido tomar fotografías, pero de haberlas hailas porque, la primera vez que estuve, yo no lo sabía e hice. Y nadie me dijo nada. Ahora no las tengo a mano, porque eran de carrete y andan por casa de mis padres (a ver si las escaneo), pero básicamente es así como se ve (tomando la foto prestada de la web de la catedral):


En estos dos sitios de la catedral, dependiendo de la hora que se visiten, suele haber cola, pero muy rápida. Yo no soy persona religiosa pero sé cuando debo respetar ciertas creencias. Cuando entro en un lugar sagrado y hay que guardar silencio, lo guardo y, si no se pueden hacer fotos, no las hago, porque las creencias que yo pueda tener no me impiden ser respetuosa y educada. Admiro las catedrales y similares desde un punto de vista básicamente artístico y/o arquitectónico y, la catedral de Santiago de Compostela, con todos sus secretos en sus piedras y muros, me fascinó tanto desde la primera vez, que fue gracias a ella que quise estudiar Historia del Arte. Por eso esta ciudad es tan especial para mi. Pero debo decir, dejando el arte a un lado, que este lugar donde está la urna, con todo ese silencio y solemnidad, me infunde mucho respeto y es algo especial. Debe serlo para mover aún hoy en día la cantidad de peregrinos que mueve. Imagino que no todos harán el camino necesariamente por fe, pero sí la gran mayoría. De hecho es una experiencia que me gustaría probar alguna vez en la vida para disfrutar de la naturaleza y de la magia de los caminos del norte de nuestro país (sí, yo haría el del norte). Y sé que si lo hiciera, la catedral y la ciudad aún serían mucho más especiales para mi de lo que ya son. De hecho, admiro a todo aquél que hace el camino e imagino que lo que se debe sentir al llegar a Santiago no tiene palabras para definirse.


Bueno, que me voy por las ramas. Otro de los puntos de esta catedral que es obligatorio ver es el Pórtico de la Gloria. Está situado en la entrada de la Plaza del Obradoiro y se empezó a construir por encargo del rey Fernando II, contando con el maestro Mateo al frente de todo el proyecto. Este pórtico, de estilo románico aunque ya con influencias de un incipiente gótico, se finalizó en 1211, momento en el que la catedral se consagró. Podría pasar horas delante del Pórtico de la Gloria, tiene tantos detalles, tantos secretos... Está inspirado en el Apocalipsis según San Juan y es una maravilla todo lo que esconde cada simple piedrecilla.

Al principio estaba policromado, pero en el siglo XIX los ingleses quisieron hacer una réplica (que se encuentra en el Victoria & Albert Museum), y para ello hicieron un molde de escayola que cubrió todo el pórtico. Cuando retiraron el molde, la policromía se había pegado en él, perdiéndose para siempre. Ay, estos ingleses... En este viaje no pudimos admirar el Pórtico de la Gloria del todo porque lo estaban restaurando. Me supo fatal por Toni porque se quedó con las ganas de verlo, después de toda la paliza que le he dado con el dichoso pórtico desde que empecé la carrera. Por eso mismo no hay fotos.

¡Ah! Una última cosa sobre el pórtico: en el parteluz (la columna central), mirando hacia el interior de la catedral, hay una pequeña figura que representa al maestro Mateo, donde hasta hace poco era tradición que el visitante se diera tres cabezazos para que se le pegara algo de la sabiduría de este genial arquitecto. Ahora mismo esta figura está acordonada debido al deterioro que estaba adquiriendo a causa de tantos y tantos cabezazos. Imagino que cuando acaben de restaurar el pórtico, le tocará el turno a ella. La primera vez que estuve seguí la tradición y casi me abro la cabeza porque calculé mal la distancia.

Y ahora voy a ir finalizando este post, que ya está quedando demasiado largo. Sé que me dejo cosas en el tintero, pero es que es imposible contarlo todo sobre Santiago y su catedral del tirón. No quiero agotarme ni agotar al personal, así que lo que en principio iba a ser un post, ahora van a ser dos. En el próximo capítulo terminaré de contar algunas cosillas más de nuestra visita a Santiago de Compostela sin incidir tanto en la historia de la catedral.

Siguiente capítulo
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