jueves, 1 de marzo de 2012

En coche por Galicia - Capítulo 10: Fisterra

Salimos de Noia y nos dirigimos hacia Fisterra, punto geográfico que se consideraba el fin del mundo en la Antigüedad, por ser el límite del mundo conocido antes de que las Américas fueran descubiertas. Siempre me fascinará aquella creencia que defendía que la tierra era plana y al llegar al borde del mar los barcos caerían al vacío. Estar en Fisterra en aquella época y mirar al horizonte debía dar miedo. Bueno, he aquí la localización de Fisterra en el mapa:



Fisterra fue la última parada de aquel día y, tras visitar el lugar regresamos a Santiago. Pero empecemos por el principio. Este es uno de los lugares de Galicia que ya había visitado una vez con anterioridad pero no pude disfrutar. La cuestión es que en uno de mis viajes anteriores a la región, fui con mi familia y mi padre alquiló un coche para ir allí, pero se perdió. Cuando llegamos ya se había hecho de noche y no pudimos visitarlo en condiciones ni subir al faro, así que me quedó una espinita muy grande porque siempre me había hecho mucha ilusión ir a Fisterra, por aquello que comentaba del fin del mundo. 

Llegando al Cabo de Fisterra
Bien, pues espinita sacada, oiga. En esta ocasión que nos ocupa, Toni y yo llegamos a Fisterra casi a la hora de comer, por lo que lo primero fue buscar un sitio para saciarnos. Después de dar muchas vueltas por el paseo marítimo y ver garitos y garitos con pizarritas, precios y menús, no nos convenció nada. Claramente lo diré: todo tenía higiene dudosa y demasiado dinero para lo que contenían los menús. En una esquina había un restaurante con todas las de la ley (básicamente limpio) y, ya que podíamos elegir, decidimos comer bien por un día y darnos el gustazo aunque nos costara un poquito más. ¡A la porra los menús! ¡A la porra el low cost! El restaurante en cuestión se llama O Centolo y esta es su web. Comimos de maravilla, estaba todo buenísimo y en su punto, aparte de las vistas que tiene hacia el puerto. La verdad es que si os queréis dar un capricho lo recomiendo. Como buen lugar pesquero que es Fisterra podéis ver cómo nos decantamos por probar algunos frutos del mar. Eso sí, con arrocito, que las mariscadas a palo seco no son lo nuestro.


Los orígenes de este municipio son inciertos, pero los escritos más antiguos que le hacen referencia datan del siglo I d.C., aunque se han encontrado restos de arquitecturas anteriores.

Como decía, Fisterra vive prácticamente de la pesca y eso se nota en su concurrido puerto, pero también en los diferentes monumentos que decoran el paseo marítimo:




Después de pasear un rato por el puerto había llegado el momento de subir al faro. No conocíamos en aquel momento la distancia que nos separaba de éste, por lo que decidimos ir en coche; fue una buena decisión porque la verdad es que está un poco lejos de la zona habitada y cuesta arriba. Este faro, construido en 1868 es el lugar más visitado de Galicia después de la catedral de Santiago de Compostela. Resulta de gran importancia en toda la Costa da Morte, donde proliferan los arrecifes y los peligrosos temporales.


Aparte del faro merece la pena subir allí porque está en la mismísima punta del Cabo de Fisterra y las vistas desde allí son únicas. Horizonte sin fin.



En realidad es en este punto donde acaba el Camino de Santiago. Los peregrinos, tras visitar la tumba del apóstol en la catedral de la ciudad, continuaban andando hasta llegar aquí, sin asustarse de los casi 70 kilómetros que separan un punto de otro, para contemplar uno de los atardeceres más impactantes de todo el planeta, más si se tiene en cuenta que antaño se consideraba este como el último lugar de la Tierra. Existen en el cabo varias referencias a estos peregrinos:




La carretera estaba bastante concurrida de personas que ponían fin al Camino:


Y así llega a su fin este día de viaje tan intenso en el que estuvimos en Padrón, Iria Flavia, Noia y Fisterra. Después de esto volvimos a nuestro hotel en Santiago de Compostela, donde pasaríamos la última noche, pues al día siguiente cambiamos de ciudad: nos alojamos tres días en Pontevedra, recorrimos las Rías Baixas e hicimos una excursión a Oporto, pero eso será en próximos capítulos.

2 comentarios:

  1. Impresionante lugar. También me encantaría visitarlo por el hilo de misterio y todo lo que significaba en el pasado, como dices.

    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Pues espero que algún día lo hagas. Verás costas y cabos en tu vida, pero no serán como este.

      Un saludo, Dave, gracias por pasarte ;)

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