miércoles, 22 de febrero de 2012

En coche por Galicia - Capítulo 9: Noia

Dejamos atrás Padrón e Iria Flavia para adentrarnos en los espesos bosques gallegos, con eucaliptos por doquier, transitando carreteras comarcales y de categoría menor por donde no había un alma, para desembocar en las rías, rumbo a Noia. Los paisajes costeros me encantan, y más los de Galicia, pero el tramo que hicimos por el bosque fue increíble: en algunos momentos hubo niebla y parecía que se iban a cumplir todas las leyendas gallegas, con la Santa Compaña a la cabeza.

La calidad de la foto no es de las mejores porque se refleja el interior del coche,
 pero sirve para hacerse una idea aproximada del paisaje boscoso gallego

Al final llegamos a Noia, una villa costera entre canales y con grandes joyas del gótico compostelano entre sus calles. La verdad es que sólo vimos una pequeña parte de Noia y mereció mucho la pena. Pero, ¿qué tal si primero conocemos un poco la historia de este bello municipio?

La leyenda dice que Noia fue fundada por Noela, bisnieta de Noé, tras el diluvio, pero la historia nos cuenta  que Fernando II la mandó fundar en 1168. Enseguida gozó de gran prosperidad gracias a la pesca y los astilleros, donde se construían naves de guerra para participar en la reconquista de al-Andalus. Se sucedieron las construcciones civiles y religiosas, pero tiempo después, el rey Felipe II nombró gobernadores genoveses, lo que supuso el fin de la construcción naval y una reducción considerable de la población. Durante la Edad Media fue un lugar muy importante debido a su proximidad con Santiago de Compostela y se valió el sobrenombre de "Puerto de Compostela". De hecho es de sus costas de donde los peregrinos recogían las conchas de vieira para garantizar que habían llegado a Compostela. Pasada la Edad Media, las murallas de la ciudad se derribaron y ésta empezó a expandirse. A principios del siglo XX se instalaron allí unas importantes fábricas de salazones, pero la Guerra Civil lo cambió todo, llegando a producirse incluso la destrucción de algunos edificios emblemáticos. Hoy en día, Noia es un municipio bastante turístico, donde su fuerte son las numerosas construcciones góticas con las que cuenta y sus canales. Si pasáis por esta zona de Galicia no os la podéis perder.

El tercer domingo de julio hay Feira Medieval y tiene que ser preciosa, porque además el escenario ayuda, pero nosotros fuimos en septiembre y además en jueves, por lo que nos tuvimos que conformar con el clásico mercadillo que puede verse en cualquier lugar.


Y estos son los lugares que vimos de Noia, empezando por los soportales de la Casa da Costa. Al final de la calle hay algunos sitios para tomar un tentempié. 


Muy cerca de los soportales se encuentra una de las joyas del gótico compostelano de las que hablaba antes: la iglesia de San Martiño, ubicada en la Plaza del Tapal y construida en 1434. ¡Atención a las arquivoltas! Impresionantes... Una pena que estuviera cerrada para ver el interior.




Y eso es todo por hoy. En Noia hay mucho más por ver y es para dedicarle bastante tiempo, pero a nosotros nos esperaba Fisterra (en el próximo capítulo junto a mapas de la ruta por carretera de todo ese día).

2 comentarios:

  1. Tengo ganas de hacer una ruta de este tipo y la verdad que la que has realizado por Galicia está genial :D

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  2. Gracias! Espero que te animes porque no hay nada como descubrir las cosas a tu aire y el coche te da una libertad tremenda. Aquí estoy si necesitas consejo ;)

    Saludos!

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