martes, 24 de enero de 2012

En coche por Galicia 2011 - Capítulo 5: A Coruña (I)

En el capítulo anterior...

DÍA 3 - MIÉRCOLES 21 DE SEPTIEMBRE DE 2011                      

Esa mañana amaneció pero el sol no salía: una espesa niebla lo cubría todo. Eso no nos impidió realizar nuestro plan de ir a pasar el día a A Coruña. La niebla forma parte de Galicia y, de hecho, yo la esperaba. Los gallegos estarán hartos, sobre todo a la hora de conducir, pero por levante no la vemos mucho y es un fenómeno meteorológico que me encanta (la culpa la tienen las viejas películas de Sherlock Holmes). Así pues, desayunamos en el hotel y cogimos el coche, rumbo norte. Este es el aspecto de la carretera durante todo el trayecto, rodeada de niebla:





Llegar a A Coruña es de lo más sencillo del mundo, sobre todo si el punto de partida es Santiago de Compostela, desde donde además, es rápido. En tan sólo 45 minutos y respetando la máxima de velocidad, estábamos frente a la Torre de Hércules. Consultamos un callejero pero, de todas formas, A Coruña es una ciudad que tengo bastante grabada a fuego en mi mente. Llegar, como decía, es fácil: hay que tomar la autopista AP-9 y no hay pérdida porque muere/nace allí mismo. Para posibles dudas, un mapa:

Ver De Santiago a A Coruña en un mapa más grande

El primer punto a visitar en A Coruña fue la Torre de Hércules, uno de mis lugares favoritos del planeta. Llegar es muy sencillo, pues está señalizado por todas partes. Además, como es un faro, no hay más que seguir la línea de mar hasta dar con el sitio donde, por cierto, hay un amplio parking gratuito. Pero si la torre es bella, también lo es el paisaje de alrededor. Pura naturaleza y caminos para hacer senderismo al borde del océano, justo donde nace A Costa da Morte. Decidimos primero pasear por allí porque, cuando llegamos a la torre, también lo hacían dos autobuses de excursiones y preferimos dejar que se dispersaran un poco antes de subir nosotros. Creo que no pudimos tomar una mejor decisión. En mis anteriores visitas a A Coruña había ido directamente a la torre, sin disfrutar de sus alrededores. Aquella mañana paseamos entre la niebla, con el océano embravecido a dos pasos de nosotros, la vegetación llena de rocío y un olor a mar y hierba muy profundo, mientras la majestuosa Torre de Hércules nos observaba desde lo alto.







Ese paraje es una preciosidad, pero había que continuar viendo cosas, en concreto, subiendo a la torre. El horario es de 10 a 17:45 en invierno, de 10 a 18:45 de abril a junio y, en julio y agosto, de 10 a 20:45. El precio es de 2 euros la tarifa general y 1 euro la reducida. Está abierta todos los días.

La Torre de Hércules es un faro construido por los romanos en el siglo II d.C. Es el faro más antiguo del mundo que continúa en funcionamiento; no en vano fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 2009. Debo decir que en 2007 estuve allí por segunda vez y andaban recogiendo firmas para la solicitud de la UNESCO y servidora firmó de buena gana. Cuando la declararon Patrimonio de la Humanidad me llevé una alegría muy grande porque se lo merece (está muy bien cuidada y conservada) y también por haber puesto un humilde granito de arena.

Los valientes que se atrevan a subir los 234 escalones y 68 metros de altura de la torre, primero deben pasar por una especie de tarima donde se conservan y exponen los cimientos originales.


La subida es cansada, pero yo lo he hecho ya tres veces y si volviera, que lo haré, volveré a subir. También es cierto que tras haber subido a la cúpula del Vaticano, la subida a la Torre de Hércules ahora no me parece para tanto, pero la primera vez no veía la hora de llegar hasta arriba. La cuestión es que recomiendo a quien vaya que si puede suba, porque las vistas desde arriba son increíbles. Se siente una dueña y señora del océano.


Es uno de esos sitios que invitan a quedarse un buen rato disfrutando del paisaje y la brisa marina. En esta ocasión es cuando más tranquilamente he estado arriba de la torre porque no había nadie (los excursionistas efectivamente se habían marchado ya) y no teníamos prisa. Es una delicia, pero como todo lo que sube, baja, así procedimos. Debo hacer un apunte y es que la escalera es la misma para subir que para bajar, así que por eso también es preferible no pillar ninguna excursión. No es que sea una escalera estrecha, pero sin duda se hace más cómodo con poca gente. Aquí me tenéis descendiendo:


Iba llegando el momento de dejar la Torre de Hércules atrás para visitar otros puntos de A Coruña. Marcharme de la torre es algo que siempre me produce gran pesar. Es que me encanta. Pero bueno, la vida y los viajes siguen.

Siempre que he estado en la Torre de Hércules había un señor tocando la gaita en las inmediaciones, para dar ambiente a la par que se saca unos eurillos (bueno, más bien lo segundo). En esta ocasión tampoco falló y allí estaba el buen hombre. Me hizo gracia porque había un grupo de turistas haciéndole fotos como si fueran paparazzis:


Claro, que yo tampoco me quedé con las ganas de hacer la mía:


En fin, decidimos dejar el coche en el parking de la torre porque es gratis y en otros sitios de A Coruña no es tan sencillo aparcar. Tampoco había que andar mucho hasta nuestro siguiente destino, así que fue una decisión acertada. Pero lo que sigue me gustaría dejarlo para el siguiente capítulo, que no me gusta hacer los relatos demasiado largos. Eso sí, quisiera acabar este capítulo con un par de leyendas que rodean la construcción de la Torre de Hércules:

Una de ellas cuenta que Hércules llegó en barca a las costas que rodean actualmente la Torre, y que fue precisamente allí el lugar donde enterró la cabeza del gigante Gerión, después de vencerle en combate. Por otro lado, historiadores identificaron la torre como el lugar donde pudo haber estado situada la Torre de Breogán, una torre mitológica que aparece, entre otros, en el ciclo mitológico irlandés, y desde la que Ith, hijo de Breogán, habría avistado las costas de Irlanda. 

¿Dónde acaba la leyenda y empieza la historia? Nadie lo sabe, pero sin duda esas leyendas hacen que la Torre de Hércules pueda parecer algo mágico.

4 comentarios:

  1. Precioso el paisaje. Nunca he estado en Galicia, pero el día que pise A Coruña no dudaré en visitar esta Torre de Hércules.

    Un saludo!

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  2. La Torre de Hércules es visita obligada en A Coruña, no lo dudes. Los paisajes que hay allí son increíbles. La pena es que este día que fuimos había mucha niebla, pero he estado en otras ocasiones con sol y desde arriba de la torre el azul del océano se vuelve infinito y se junta con el cielo de una manera espectacular. No te cuento más, debes ir y verlo por ti mismo ;)

    ¡Saludos!

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  3. Un blog muy chulo, además te descubro cuando estás con los relatos de tu viaje por mi tierra, jejeje. Te llevo enlazada. Un saludo desde Coruña ;-)

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  4. ¡Hola Artabria! Me alegro de que te guste el blog. ¡Muchas gracias! Los relatos de Galicia continuarán, no he hecho más que empezar. Llevo tu tierra en el corazón.

    ¡Un saludo!

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