jueves, 29 de septiembre de 2011

Roma 2011 - Capítulo 15: Fin del viaje

DÍA 6 - MIÉRCOLES 11 DE MAYO DE 2011

La noche anterior nos dedicamos a recoger todo en las maletas, cenamos en el hotel y nos preparamos para abandonar Roma, mientras vivíamos esa sensación de "tengo ganas de volver a casa pero al mismo tiempo no" que siempre sobreviene al acabar un viaje. Por la mañana fue a recogernos un conductor para llevarnos al aeropuerto de Fiumicino, al igual que hicimos a nuestra llegada. El hombre nos llevó a ver el Coliseo desde la carretera antes de abandonar la ciudad y luego nos llevó al aeropuerto tras ofrecernos esa despedida de lujo.

Tuvimos que esperar más bien poco para despegar. El único percance fue que al pasar por el detector de metales la policía me hizo abrir el bolso porque decían que veían en los rayos demasiados aparatos electrónicos. Después de asegurarse que sólo era una simple cámara de fotos y un teléfono móvil, me dejaron partir preguntándome a mi misma si aquello era necesario. Normalmente la gente cuando va de viaje se lleva la cámara y el móvil, ¿no? Supongo que por rayos les pareció otra cosa...

En fin, el vuelo de vuelta fue tranquilo porque el cielo estaba muy despejado. Comimos en el avión y llegamos bastante puntuales a Madrid donde, ahí si, tuvimos que esperar hora y media más de lo previsto porque nuestro vuelo llevaba retraso. Vaya novedad, ¿eh? Este segundo vuelo del día también fue tranquilo y aún parecía que estábamos despegando cuando anunciaron que nos encontrábamos llegando a Alicante. En este viaje tampoco nos perdieron las maletas; prueba superada. Fue mi suegro a recogernos al aeropuerto y enseguida llegamos a casa.

Fue un viaje tan inesperado como monumental. Sé que lo que vi en Roma difícilmente se puede encontrar en otro lugar y por mi parte me he quitado una gran espinita. Siempre me quedará el recuerdo de los italianos que no paran de decir "prego" para todo, del día de viento abominable en el Foro Romano, de que en la tele del hotel no había canales españoles y estuvimos viendo la MTV todo el tiempo (¡tengo a Lady Gaga atragantadaaa!)... Pero también fue un viaje muy especial por motivos personales y me alegro de haberlo compartido con la persona con quien lo hice. Me llevo muchas cosas de este viaje: he practicado mi italiano,  he comido pasta y pizza hasta reventar, he pisado lugares milenarios y he visto obras de arte de una belleza excelsa. Verdaderamente Roma es única. Quedamos muy satisfechos con todo lo que he vimos, nos pusimos las pilas y por mi parte no tengo esas ansias de volver de "me ha faltado por ver esto o lo otro". Acabamos rendidos por el calor, las caminatas y los adoquines (tengo ampollas en los pies), pero ha sido un viaje muy bonito.

Gracias por leer la crónica. Nos leemos en próximos viajes.


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