lunes, 12 de septiembre de 2011

Roma 2011 - Capítulo 14: Ciudad del Vaticano (II). Basílica y Plaza de San Pedro

Nuestro siguiente objetivo era la Basílica de San Pedro, para lo que tuvimos que pasar por una nueva cola (que daba la vuelta casi a la plaza) y por un nuevo registro. La entrada a la basílica es gratis, pero no la subida a la cúpula, aunque de eso hablaré luego. Esta foto la hice mientras esperábamos y me gusta:


Es una de las muchas estatuas que vigilan desde lo alto de la columnata de la Plaza de San Pedro. Bueno, al fin, después de la cola, que no recuerdo cuánto duró pero fue bastante, por fin pudimos entrar a la basílica, la mayor iglesia cristiana del mundo. Es descomunal, doy fe. Se empezó a construir en el año 1506 sobre las ruinas de la anterior basílica, que se colocó sobre la supuesta tumba del apóstol San Pedro. Hay unas escalerillas para acceder a la tumba, pero los simples turistas mortales no podemos bajar (esto en Santiago no pasa). 


El proyecto inicial se encargó a Bramante y la construcción duró veinte años. 


Lo primero que podemos encontrar al entrar a mano derecha es la fabulosa Piedad de Miguel Ángel. Qué belleza, por favor. Es una escultura de bulto redondo (puede verse desde todos los ángulos) tallada en mármol entre 1498 y 1499. Debemos recordar que en 1972 la Piedad sufrió un atentado. Un ciudadano australiano golpeó con un martillo la escultura, causando graves daños en el rostro de la Virgen. Me pregunto qué tipo de sangre hay que tener para cometer una atrocidad de este calibre. Afortunadamente, la obra pudo ser restaurada con las propias piezas que habían sido picadas y desde entonces está cubierta con un cristal a prueba de balas.




Otras imágenes del interior de la basílica:



Dentro mismo de la basílica hay un pasadizo descendente hacia los sótanos, donde de encuentran los sarcófagos de los Papas. Pero de entre todos los lugares sagrados, ese es lo más, así que no se podía hacer fotos. Al salir de allí decidimos subir a la cúpula, diseñada por Miguel Ángel también. Hay dos formas de subir: una completamente a pie (551 escalones y 5 €) o cogiendo un ascensor que para a mitad de camino, dejando sólo 320 escalones por subir. Esta opción cuesta 7 € y la verdad es que puestos a subir tanto, doscientos escalones más o menos no importan demasiado. De hecho la parte más costosa de subir es la última, que bordea la cúpula por completo y se va estrechando cada vez más hasta el punto de resultar bastante incómoda, aunque a nosotros nos dio por reírnos y preguntarnos si aquello llevaba a algún sitio:


Pues si que llevaba a un sitio. Creo que al más alto de Roma pero es que si yo no me subo a un monumento alto al menos una vez en cada viaje, no me quedo a gusto. Las vistas de la Plaza de San Pedro desde arriba son increíbles:


Pero una de las cosas que más me impactó fue que en la terraza, justo donde para el ascensor ¡hay una tienda de souvenirs!


¿Cómo os quedáis? En fin, después de eso iniciamos el descenso y... algo que casi se nos olvida: la Guardia Suiza Pontificia, conocida por su vistoso uniforme, cuyo diseño es atribuido a... ¡Sí, Miguel Ángel! Es el ejército profesional más pequeño del mundo y cuenta con tan sólo 110 soldados. La Guardia Suiza fue formada en 1505 con el único propósito de proteger al Papa y ahí están, como un atractivo turístico más. 


Este soldado no paraba de reírse porque todo el mundo le hacía fotos. 
Bueno, ya se iba acabando la visita al Vaticano y casi con ella el viaje, así que apuramos una última foto, nos fuimos a comer y regresamos al hotel.


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