viernes, 2 de septiembre de 2011

Roma 2011 - Capítulo 12: El Foro Romano, el Palatino y la Columna Trajana

Al salir del Coliseo el hambre empezaba a picar, pero lo cierto es que por allí cerca no hay demasiados restaurantes, salvo alguno de superlujo por estar en el sitio clave de Roma. Lo que sí había (de hecho están por toda la ciudad) era carritos de comida para coger y llevar. La típica furgoneta estilo churrero de fiestas patronales, pero en lugar de churros vendían mini-pizzas, bocatas, bebidas... Esa fue nuestra primera opción, pero nos encontrábamos en medio de las ruinas con más tierra de toda Roma y empezó a levantarse un viento huracanado de órdago. Así pues, como no queríamos comernos un bocata de salami con tierra, marchamos a buscar algún lugar cerrado donde comer. Puede que parezca una burrada por la relativa gran distancia, pero acabamos en el Trastévere comiendo macarrones con tomate. Con las pilas recargadas a causa de los hidratos de carbono, volvimos sobre nuestros pasos hacia el Foro Romano, donde pasamos prácticamente toda la tarde (¡parecía que aquello no se acababa nunca!). ¿Lo mejor? Es el lugar donde nació y creció nuestra civilización y allí estábamos, insignificantes nosotros. ¿Lo peor? Al final comimos tierra, pero sin salami.

Mapa del Foro en la época del Impero Romano. Imagen extraída de Wikipedia
El Foro Romano es la zona central alrededor de la cual se desarrolló la ciudad de Roma. Pero antes de eso esa una zona pantanosa que fue drenada mediante la Cloaca Maxima, una de las más antiguas redes de alcantarillado del mundo.


  
El Foro perdió su uso tras la caída del Imperio y, durante la Edad Media, los edificios fueron quedando enterrados bajo sus propios escombros, algo a lo que contribuyeron numerosos terremotos, además del olvido del lugar. En 1367, el papa Urbano V utilizó los restos del Foro como cantera, usando sus piedras para construir nuevos edificios en el Vaticano. Numerosos artistas empezaron a mostrar su desacuerdo con esa práctica, pero no fue hasta el siglo XVI cuando se empezaron a realizar excavaciones profesionales para retirar los escombros y recuperar el Foro Romano. Esas labores de excavación no finalizaron hasta principios del siglo XX. La historia del Foro Romano es triste, como se puede observar y, personalmente, lo del robo de las piedras por parte de la Iglesia Católica me indigna. Pero afortunadamente aún podemos visitar los vestigios de lo que fue una pequeña gran ciudad.






Lugar donde se colocó la pila funeraria de Julio César tras su asesinato
Como ya comenté en el capítulo anterior, se puede acceder al Coliseo, al Foro Romano y al Palatino por el módico precio de 12 €. La entrada se puede utilizar en un plazo máximo de 48 horas, si mal no recuerdo. El Foro Romano también es una visita obligada en Roma. Estar allí sabiendo que es el lugar donde se forjó toda una civilización de la que hemos heredado mucho más de lo que se cree, pensar que por allí pasearon despreocupadamente personajes ilustres y no tanto, imaginar cómo debía ser vivir en esa época, con todo su esplendor, con esta ciudad en ebullición, en pleno desarrollo... no tiene precio. En nuestro caso fue un tanto molesto el viento y acabamos de arena y tierra hasta las orejas. Además, después de unos días ya pateándonos Roma, el cansancio era visible en nosotros, así que nos tomamos el Foro y el Palatino con calma, viéndolo poco a poco y descansando mucho. Nos gustó mucho estar allí, sobre todo por lo que representa ese lugar, pero sin viento la experiencia hubiera sido más gratificante. Briconsejo: si alguna vez queréis ir al Foro Romano, mirad antes que no haga viento.

Cuando llegamos al Palatino, que está pegado al Foro por un lado y por el otro linda con el Circo Massimo, estábamos completamente derrotados por el cansancio, el calor y el viento. Tal es así que no pudimos verlo entero. Nos dedicamos a buscar lo más destacable y emprendimos el regreso al hotel (con paradita en el McDonalds más cercano a picotear). 

El Palatino es el lugar donde cuenta la leyenda que estaba la cueva donde se encontró a Rómulo y Remo (supuestos fundadores de Roma) y que era el hogar de Luperca, la loba que los amamantó. Quién sabe... Lo más destacable del Palatino es el gran palacio que el emperador Augusto se hizo construir, así como unos baños que aún se dejan ver y un Circo.





Y ya de vuelta vimos de pasada la Columna Trajana, que se encuentra en la Via dei Fori Imperiali. Fue construida hacia el año 114 por orden del emperador Trajano para conmemorar sus victorias contra los dacios. Se compone de dieciocho bloques de mármol de Carrara que hacen que la columa mida treinta metros de altura. En ella están tallados relieves crónicos de estilo cristalino, lo que quiere decir que se presenta una sucesión de distintas escenas sin ninguna separación entre ellas, como si sólo hubiese un cristal.



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