lunes, 18 de julio de 2011

Roma 2011 - Capítulo 7: Piazza del Campidoglio y Museos Capitolinos

Aquella mañana de domingo continuamos nuestras andanzas por la parte trasera del Monumento a Víctor Manuel II y fuimos a parar a la Piazza del Campidoglio, Plaza del Capitolio para entendernos. Pero antes de eso, desde uno de los extremos del monumento, pudimos contemplar unas vistas de la Roma clásica. Se adivinaba un poco del Foro Romano, el Coliseo y el Mercado de Trajano:




También nos encontramos con algunos rincones con encanto:



Y, ahora ya si, llegamos a la Plaza del Capitolio, que fue diseñana por Miguel Ángel por encargo del papa Pablo III en el siglo XVI. En el plano trapezoidal de la plaza, Miguel Ángel incorporó unos diseños en el enlosado que forman una perspectiva sorprendente y dan sensación de amplitud. En el centro se colocó una estatua de Marco Aurelio, aunque Miguel Ángel no estaba muy de acuerdo con ello, y también construyó las majestuosas escaleras que suben a la plaza, ubicada en la colina del Capitolio. Sin embargo, Miguel Ángel falleció antes de acabar el proyecto del todo y sus sucesores acabaron su trabajo añadiendo muchas remodelaciones que en su día fueron bastante discutibles. Sin duda, lo que más impacta de este lugar son las colosales estatuas que lo decoran:




En la propia plaza se encuentra la entrada a los Museos Capitolinos, instalados en el Palacio de los Conservadores y el Palacio del Senador. El horario es de nueve de la mañana a ocho de la tarde, cierran los lunes y la entrada cuesta unos 20€. Cuentan en su interior con numerosas obras de arte donadas por diversos papas. Así podemos encontrar pinturas de, por ejemplo, Caravaggio o Rubens. También hay mucha escultura, campo en el que destaca la de la Loba Capitolina, que representa la leyenda de Rómulo y Remo, los fundadores de Roma que fueron criados por una loba cuando eran niños. La loba está tallada en bronce y se cree que fue creada por los etruscos. Las esculturas de los bebés fueron añadidas en el Renacimiento por Antonio del Pollaiolo.


Otra de las esculturas que me gustó es la de un inmenso pie de mármol que perteneció a una estatua de unos doce metros de altura. Sólo se conserva ese pedazo:


 En una de las salas interiores de los museos está la estutua original de Marco Aurelio (la que hay en la plaza es una réplica). Cuenta la leyenda que el día en que esta estatua recupere su color de bronce original, algo que ha empezado a suceder en la cabeza del caballo, se acabará el mundo. Leyendas. Mide tres metros de altura y data del siglo II. El caballo y el jinee fueron fundidos en bronce en piezas separadas que más tarde se unieron. El caballo se convirtió en referencia para posteriores esculturas, pues tan solo se apoya en tres de sus patas y lanza la otra hacia delante, toda una revolución y un avance en este tipo de arte, que empezaba a jugar con las proporciones y el volumen. Una curiosidad: en el reverso de las monedas de 0,50 € italianas hay una imagen de esta estatua.


Luego tenemos la terraza del museo, donde hay una cafetería y unas vistas bastante interesantes de la ciudad. Pero para mi resultó más imprescindible el sótano, donde hay instalados unos miradores desde donde se pueden contamplar unas inmejorables vistas panorámicas del Foro Romano y el Coliseo:





Y así acabó nuestra visita a los Museos Capitolinos. En el siguiente capítulo daremos un paseo más allá del río.

2 comentarios:

  1. Carol,

    al lado de esa misma estatua donde tú estás también tengo yo una foto.

    Es genial Roma. Me trae buenos recuerdos.

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  2. Jeje, es que mola hacerse la foto ahí para que se note luego lo realmente grande que es la estatua.

    A mi también me gustó mucho Roma ^^

    ¡Un abrazo!

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