martes, 12 de julio de 2011

Roma 2011 - Capítulo 6: Monumento a Víctor Manuel II

DIA 3 - DOMINGO 8 DE MAYO DE 2011

Nuesto tercer día en Roma solicitamos el servicio de minibús gratuito que nuestro hotel ofrecía a sus huéspedes. En tan sólo diez minutos nos dejó bien temprano en la Piazza del Popolo y, desde allí, fuimos caminando por la Via del Corso hasta el final: la Piazza Venezia, donde se encuentra, entre otras cosas, el Monumento a Víctor Manuel II, conocido también como la "máquina de escribir" debido a su fachada en forma de arco.

Nada más llegar a la Piazza Venezia nos dimos de bruces con un desfile de Ferraris. Era domingo por la mañana y desconozco si eso será algo habitual todas las semanas o era una convención puntual, pero el caso es que allí estaban. Todos rojos, todos impolutos. No era la primera vez que veíamos Ferraris, pero contamos unos cincuenta y nunca habíamos coincidido con tantos juntos. El rugido de sus motores es inconfundible y así arrancaron y se fueron a dar vueltas por Roma, dejándonos a solas prácticamente en la Piazza Venezia y su opulento monumento.


¿Por qué construir un edificio de tal magnitud en honor a Víctor Manuel II de Italia? ¿Quién fue?  Vivió desde 1820 hasta 1878 y fue el último rey del Reino de Cerdeña y primer rey de Italia. Bajo su mandato se llevó a cabo la Unificación Italiana, unión de los diversos estados en los que estaba dividida la Península Itálica. Este monumento en su honor fue diseñado por Giuseppe Sacconi en 1895, inaugurado en 1911 y completado en 1925.


El Monumento a Víctor Manuel II está construido en mármol blanco en su totalidad, que se luce a la perfección en sus enormes escaleras y sus columnas corintias. El monumento mide 81 metros de altura y 135 de ancho y en su base se sitúa el Museo de la Unificación Italiana, que es gratuito. Nosotros lo vimos un poco de pasada porque lo que más hay son trajes militares y armas. También se pueden ver maquetas y planos de batallas, que es lo que me resultó más interesante del museo.


El monumento está custodiado por militares armados con fusiles y silbatos. Si, silbatos. No dejan que ningún civil se apoye en las barandillas, ni se siente en las escaleras, ni toque nada tanto por dentro como por fuera. Mi intención no era ir toqueteando, pero cuando vi que otros visitantes lo hacían y les llamaban la atención con el silbato, me sentí un tanto cohibida e incómoda. Me dio miedo hasta subir las escaleras, jeje.

Vistas de la Piazza Venezia desde el Monumento a Víctor Manuel II
Pero bueno, sea como fuere me pareció un edificio mucho más descomunal de lo que imaginaba. De hecho me pareció hasta exageradamente grande. No en vano, desde su construcción ha sido objeto de críticas, sobretodo porque supuso la parcial destrucción de un área de la Colina Capitolina, donde se asentaba un barrio medieval. Lo cierto es que me dio la impresión de que rompe el paisaje. Pero ahí está y es uno de los monumentos más visitados de Roma. En su parte trasera hay un ascensor (de pago y nada barato) al que se puede subir para disfrutar de unas vistas panorámicas de la ciudad. Nosotros no subimos porque ya digo que no era nada barato y hay otros sitios gratuitos o más económicos para ver Roma desde las alturas. No recuerdo exactamente el precio, pero bien rondaba los 20 € por persona.

Más vistas desde el monumento
Y eso es todo por hoy. Después de visitar este monumento nos dirigimos a su parte trasera, desde donde se accede por ejemplo a los Museos Capitolinos, algo que dejo para el próximo capítulo y que es visita obligada en Roma.

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