lunes, 13 de junio de 2011

Roma 2011 - Capítulo 4: El Panteón, La Piazza Navona y algunas iglesias

DÍA 2.- 7 DE MAYO DE 2011

A la mañana siguiente también bajamos al centro a pie, pero en esta ocasión deshicimos el camino de la noche anterior y fuimos por la Via Flaminia, casi igual de chunga de día que de noche, algo que no esperábamos; creíamos que a la luz del día todo se vería de otra manera, pero no. Como dije en mi anterior relato, esta enorme avenida desemboca en la Piazza del Popolo y así pudimos verla también de día.


La semana antes de viajar nosotros a Roma habían beatificado a Juan Pablo II. Quedaban muchas muestras del evento por toda la ciudad:


Esa mañana de sábado elegimos la Via Ripetta de entre las tres que forman El Tridente. A media calle se encuentra el Mausoleo de Augusto, que el emperador mandó construir en el 28 a.C. para albergar su tumba y las de sus descendientes. Mide 87 metros de diámetro y era uno de los monumentos más importantes de la antigua Roma. Hoy en día está cerrado por obras desde 2007, así que solo se puede ver por fuera y desde ciertos sitios. Una pena que esté tan deteriorado.


Después de la desilusión que supuso ver este monumento en tan mal estado, fuimos a buscar la iglesia de Sant'Ignazio. Me la había recomendado una amiga días antes de partir y menos mal, porque de otra forma no habría reparado en ella. Me gustó mucho porque la bóveda está decorada con una pintura en trampantojo que resulta bastante impresionante.


Tras deleitarnos con esa magnífica obra de arte, fuimos en busca del Panteón. Por el camino pasamos por una calle que se llama Pie de Mármol (Via del Piè di Marmo). ¿Por qué? Pues porque en una de las esquinas reposa un enorme pie de ese material, fragmento de una estatua de la antigüedad:


El Panteón ya estaba muy cerca, pero antes de eso nos dimos de bruces con la iglesia Santa María sopra Minerva. Toda una sorpresa porque la fachada es bastante austera, nada que ver con las riquezas que guarda en su interior: los restos de Fra Angélico, frescos de Filippino Lippi o la escultura del Cristo Redentor de Miguel Ángel, mi primer contacto face to face con una obra de este magnífico artista:


En la plaza donde se encuentra esta iglesia vi uno de los obeliscos de Roma (de los muchos que hay) que más me gustó: El Elefantino. Está esculpido por Ercole Ferrata basándose en un dibujo de Bernini:


Y ahora si, por fin llegamos al Panteón, uno de los lugares de Roma que más estaba interesada en ver y que tenía como objetivo turístico desde hacía muchos, muchos años. Siempre me ha llamado la atención y, además, es un edificio que me ha tocado estudiar mucho en Historia del Arte, debido a lo revolucionario de su construcción, donde su curiosa cúpula tiene mucho que ver. Verme de repente allí fue algo magnífico, resulta muy difícil de expresar con palabras lo que significó para mi pisar ese suelo, contemplar la cúpula desde dentro, por fin y en persona; pero lo más impresionante de todo es pensar que fue construido hace más de dos mil años y ahí está, en pie. 



A lo largo de la historia, desde que Agripa lo construyó en el 27 antes de nuestra era, ha pasado por muchas restauraciones. Sin duda, lo más impresionante de este edificio es la cúpula que corona la cella, mandada construir por Adriano en el 125 d.C. Está sostenida por muros de 6 metros de grosor y su altura es igual a su diámetro: 43,30 metros. El ojo de buey central es impresionante, perfectamente proporcionado.


Desde el siglo VII el panteón es una iglesia católica y en su inerior podemos encontrar las tumbas de algunos reyes de Italia y artistas, como por ejemplo Rafael, que deseaba descansar allí.

Después del Panteón, decidimos marchar hacia la Piazza Navona, uno de los lugares más animados de Roma: restaurantes, caricaturistas, mimos vendedores de arte... Está construida sobre los cimientos del estadio de Domiciano y conserva su forma alargada. Hoy en día, las antiguas gradas han dejado paso a fuentes, iglesias y palacios, siendo esta plaza una buena muestra del arte barroco.






Una de las cosas que componen esta plaza y más llama la atención es la fuente de los Quattro Fiumi (de los cuatro ríos). Fue construida por Bernini en 1651 y es testimonio de una de las mayores rivalidades artísticas de la historia. La estatua que representa el río de la Plata levanta la mano para protegerse de la iglesia de Santa Inés, construida por Borromini, el gran rival de Bernini. A su vez, la estatua del Nilo se tapa los ojos con un velo para no ver el citado monumento:



Llegados al mediodía, decidimos comer en uno de los restaurantes de la Piazza Navona. Primer contacto con la gastronomía italiana: una deliciosa pizza cuatro quesos frente a la Fuente de los Cuatro Ríos. Masa fina, fina, esponjosa, sabrosa... se me hace la boca agua al recordarlo.


Después de comer dimos un paseo por la plaza, admirando el resto de fuentes y edificaciones y continuamos descubriendo Roma. Pero eso lo dejo para el próximo capítulo...

2 comentarios:

  1. Yo estuve hace un par de años y la verdad es que me encantó la ciudad, no voy a adelantarme porque aún no has terminado de contar todo lo que viste, pero en el primer día contabas que solo bordeastéis el parque de villa borghese, vale mucho la pena la visita porque tienen unas obras de arte increíble, el museo etrusco fue también otra de las cosas que más me gustó, y encima estaba medio vacío, te lo digo por si vuelves, a mi me encantaría volver, desde luego. Bsos

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  2. Tengo esto unpoco abandonado. Con el verano, el trabajo, los exámenes que tengo que recuperar... Esperaba tener más tiempo para este blog, pero a ver si lo saco de donde sea.

    Bueno, no vimos más de la Villa Borghese, te lo puedo desvelar. Me quedé con ganas de ver el Museo Etrusco, pero como tiré la monedita a la Fontana di Trevi, cuando vuelva a Roma lo visitaré ;)

    ¡Un abrazo!

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