lunes, 6 de junio de 2011

Roma 2011 - Capítulo 3: La primera tarde

Después de hacer acto de presencia en el hotel y dejar las maletas en la habitación, nos fuimos a recorrer Roma. Aquella primera tarde nos dio tiempo a ver muchas cosas. Este viaje fue totalmente improvisado y no nos dio tiempo a planificar los itinerarios antes de salir de casa, así que cada noche al llegar al hotel nos marcábamos una ruta para el día siguiente, algo que no habíamos hecho nunca, ya que siempre llevamos los deberes hechos de casa y todo programado. La ruta de esta primera tarde fue la única que definimos antes de salir de casa la noche antes de partir y, a pesar del retraso del avión, nos dio tiempo a visitar todo lo que teníamos previsto. Este es un mapa del itinerario, que voy a ir explicando a continuación:


DE CAMINO HACIA LA VILLA BORGHESE

Salimos del hotel e iniciamos nuestro recorrido hacia la Villa Borghese. Es uno de los parques más majestuosos de Roma y fue fundado por el cardenal Scipione Borghese en 1605. En su interior hay varios museos como el Etrusco o la Galería Borghese, que posee obras de Rafael o Tiziano, por ejemplo. También se puede encontrar allí dentro el parque zoológico, un restaurante, numerosas cafeterías o un anfiteatro del siglo XVIII. Nosotros optamos por bordear el lago simplemente y continuar nuestro camino, ya que teníamos prioridad por otros museos.





VIA VITTORIO VENETO

Al salir de la Villa Borghese decidimos continuar por la Via Vittorio Veneto. Es una avenida muy larga, famosa porque en la década de los 60 se puso muy de moda entre las estrellas de cine y por aparecer en varias películas italianas de la época. Es la zona donde se encuentran los hoteles de lujo y los restaurantes más exclusivos de Roma, todos ellos decorados con fotografías de actores y actrices como Sofía Loren o Marcello Matroianni. En resumen: retratos de la dolce vita.


IGLESIA SANTA MARIA DELLA CONCEZIONE

Casi al final de la Via Veneto se encuentra una de las iglesias de Roma más particulares: Santa Maria della Concezione, también conocida como Inmaculada Concepción. En su cripta alberga el llamado Cementerio de los Capuchinos, un lugar tan fascinante como siniestro. Se trata de un pasillo con cinco capillas decoradas con huesos de unos 40.000 monjes capuchinos. Fueron los propios monjes los que iban decorando las paredes con los restos de sus "hermanos" muertos. Hoy en día este tipo de decoración está prohibido en Italia. Lo que ya está hecho no se puede quitar, pero si algún hueso se cae no se puede volver a poner donde estaba porque sería delito. Para ingresar allí hay que dejar una voluntad cuyo mínimo es 1 euro por persona. Es un lugar bastante impresionante, la verdad. Abre todos los días de 9 a 12 y de 15 a 18 y no se pueden hacer fotos, así que he tenido que buscar alguna por Internet.



FONTANA DI TREVI

Después de visitar este lugar tan peculiar nuestro siguiente destino fue la Fontana di Trevi. ¿Qué decir? Primero no esperaba que fuera tan enorme como es, ni sabía que había escalones para bajar, creía que estaba a ras del suelo. Es algo impresionante, una de las cosas que más me gustó de Roma. Fue un gran placer estar un buen rato allí sentados contemplándola. 

Es obra del arquitecto Nicolo Salvi, que la finalizó en 1762. Es increíble porque está construida sobre la fachada de un edificio. La decoración representa el carro de Neptuno conducido fuera del agua por unos caballos marinos y unos tritones. A cada lado, unas estatuas representan la Abundancia y la Salubridad, mientras que encima, los bajorrelieves evocan la construcción del Acqua Virgo, que es el acueducto que ordenó abrir Agripa en 19 a.C. para llevar el agua a la ciudad. Dice la leyenda que este acueducto debe su nombre a la Virgen (virgo en latín), que guió a unos soldados hasta la fuente. Por cierto, la Fontana di Trevi aún se alimenta de esa fuente. 

Cuando se visita la Fontana di Trevi no hay que olvidarse de realizar un curioso rito: lanzar una moneda por encima del hombro izquierdo, lo que garantizará otra futura visita a Roma. Nosotros la lanzamos y ya veremos si es verdad porque, desde luego por mi parte, volvería a Roma solamente para contemplar la Fontana di Trevi una vez más. Todo ese dinero que se lanza a la fuente por los turistas va destinado a Cáritas desde que en 2002 se descubrió que un indigente llamado Robeto Cercelletta lo robaba por las noches, llegando a obtener hasta 500 euros en un sólo día. Y eso que está prohibido bañarse...






LA CENA

Lo que voy a decir ahora tiene muy poco glamour, pero después de ver la Fontana cenamos en un McDonalds que estaba muy cerca. El hambre arreciaba y aquél primer día no queríamos calentarnos la cabeza, aunque nos moríamos por probar algo típicamente italiano. Debo decir que los Big Mac italianos tienen el mismo sabor que en España y al menos en ese momento no había diferencia entre los menús ofertados en un país y otro.

GIOLITTI

Después de cenar fuimos a callejear un rato y sin pretenderlo, por casualidad, encontramos la heladería Giolitti. Es famosa por ser la heladería que servía al Papa Juan Pablo II, que por lo visto tenía gran afición a estos helados. Este día no los probamos porque no había apetito, pero nos prometimos volver y tomar algo allí. Eso nunca ocurrió. Al final probamos los helados pero de otro establecimiento que nos acabó pillando más a mano.



PLAZA DE ESPAÑA

Seguimos nuestro camino y después de atravesar la Plaza del Parlameto, subimos por la Via del Corso hasta que encontramos la callecita que desemboca en la Plaza de España. Quizá fue una de las cosas de Roma que menos me gustó. Comienza con una fuente de 1629 que se llama Barcaccia y es obra de Bernini. Luego tenemos unas enormes escaleras del siglo XVIII que se van estrechando según suben y acaban en la iglesia de la Trinità dei Monti. Es una zona muy florida y concurrida y las escaleras siempre están llenas de gente. Me dio la impresión, quizá por eso, que es donde más abundaban los vendedores callejeros. Debo destacar eso como punto negativo de Roma: son muy pesados, más que las gitanas del romero de Granada. Bueno, no sé... jajaja.




PIAZZA DEL POPOLO

Después de ver la plaza, subimos por la Via del Babuino hasta llegar a otra plaza, la del Popolo. Empezaba a hacerse de noche.

El diseño actual de la Piazza del Popolo es de estilo neoclásico, obra del arquitecto Giusseppe Valadier entre 1811 y 1822, quien se encargó de la demolición de algunos edificios para dotar a la plaza de dos semicírculos perfectos. Un obelisco egipcio dedicado a Ramsés II y traído de Heliópolis se alza en el centro de la plaza, en medio de una fuente de 1818, decorada también con motivos egipcios.Como decía, de esta plaza nacen tres de las calles más concurridas y de tiendeo de Roma, que por su forma son conocidas como El Tridente: Via del Corso, en el centro; Via del Babuino, a la izquierda; y Via di Ripetta, a la derecha. Delimitando el cruce de estas tres calles, se encuentras las iglesias gemelas: Santa Maria dei Miracoli (1681) y Santa Maria in Montesanto (1679), empezadas por Carlo Rainaldi y completadas por Bernini y Carlo Fontana.



DE VUELTA AL HOTEL POR LA VIA FLAMINIA

Tras sentarnos un poco a descansar junto a la fuente de la Piazza del Popolo, lo que resultó muy agradable, emprendimos camino de vuelta al hotel. Decidimos volver a pie para explorar un poco y el mejor camino parecía continuar por la Via Flaminia, que en tiempos del Imperio era la principal calzada hacia el norte. Hoy en día nos pareció una zona bastante chunga, con edificios abandonados y grafiteados, gente muy extraña y tramos realmente solitarios y carentes de alumbrado. Con la noche ya cerrada sobre nosotros fue un momento bastante desagradable en el que pasamos un poco de miedo y ni siquiera hice fotos, pues no me atrevía a sacar la cámara. Encima nos perdimos un poco y tardamos en llegar al hotel más de lo esperado. Pero ahora que lo pienso desde la seguridad de mi hogar, fue divertido, una anécdota que ahí se queda para contar a los nietos :P

Y así acabó nuestra primera tarde en Roma, en el próximo relato continuaré con lo que hicimos al día siguiente, que fue mucho.

2 comentarios:

  1. Vaya, seguro que pasé delante de la iglesia de los huesos y sin enterarme. Saludos...

    ResponderEliminar
  2. Es que hay tantísimas iglesias en Roma que es imposible reparar en todas.

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...